Ahora resulta que según el Banco Mundial usted y yo somos ricos. Banco Mundial suena a oficial, así que hay que creerle y obedecerle aunque creamos que existe para ayudarnos cuando en realidad está para jodernos (como la ONU, la UNESCO, la OEA y similares).
Desde Washington (allá queda) acaban de decir que quien gane en Colombia dos millones de pesos al mes es rico, de ahí que afirme que usted y yo lo somos, quién sabe desde cuándo, y no teníamos idea. Podría apostar que Eike Batista, Richard Branson y Gordon Gekko van a vomitar del asco apenas sepan la noticia. Seguro que si dicen que ahora somos ricos es para hundirnos más, para quitarnos alguna otra cosilla amparados por la ley. Debe ser que van a agregar algún impuesto mínimo, a pedir algún donativo voluntario y van a sancionarnos si no lo damos.
La cuestión es que gracias al Banco Mundial estamos a la altura de Sarmiento Angulo, de los Santo Domingo. Somos sus iguales, solo que mientras ellos tienen empresas y paquetes accionarios, nosotros, ricos de estadística, montamos en bus.
Habría que decirle a los de ese banco que en el estrato seis de Bogotá no se llega a fin de mes con dos millones de pesos ni almorzando chitos todos los días, y que aunque en el resto de Colombia se viva holgadamente con dos millones, en esta ciudad los avaros están en todos lados: restaurantes y bares de moda, parqueaderos, colegios.
He conocido personas que se ganan diez millones de pesos y no les alcanza, lo cual resultada paradójico en un país donde ganarse millón y medio es una proeza (y con quinientos mil más ya te consideran rico). Lo chistoso es que sólo el 2,5% de los colombianos se gana dos palos al mes. Es decir, si mezclamos esa cifra con la nueva tabla de medición del Banco Mundial resulta que ahora hay más ricos pero nunca habíamos sido tan miserables.
La verdad, lo único bueno de la noticia es que puedo decirles a las mujeres que soy millonarios sin, técnicamente, estar diciendo una mentira. Entiendo que hay muchas desinteresadas, pero la plata, imposible negarlo, ayuda a convencerlas.
No termina uno de creerse lo de los dos millones cuando cae en cuenta de que un Senador se gana 21 al mes. País de ciudadanos pobres y dirigentes millonarios, eso somos. Aunque lo de los 21 millones ya no se sabe, porque el otro día leí que en Colombia un Congresista gana 103 millones de pesos por 28 días de trabajo. Se trata de una de esas noticias que hay que leer varias veces en caso de que el periodista se haya equivocado. Y va uno a ver, y no.
Un día después de ver la nota de los 103 millones salió otra que revelaba que cada preso le cuesta a Colombia 5,4 millones de pesos anuales. La lógica indica entonces que sería más rentable tener a nuestros Senadores en la cárcel y no en el Congreso. Lo único que me preocupa, pensando en que no me arranquen otro pedazo de mi fortuna, es saber si los políticos investigados que legislan desde la cárcel cobran doble sueldo.